«¿Esta mesa ya pidió?»
El plano muestra cada mesa con su estado y su consumo al momento. Cualquiera del equipo mira la pantalla y sabe en qué anda cada una.
Sistema de gestión para salón
Qué mesa está ocupada, cuánto lleva consumido, qué falta salir de cocina y cuánto hay en la caja. Todo al mismo tiempo, para todo el equipo.
mrmozo
Por qué
Un viernes lleno son diez cosas pasando a la vez. Estas son las que dejan de pasar.
«¿Esta mesa ya pidió?»
El plano muestra cada mesa con su estado y su consumo al momento. Cualquiera del equipo mira la pantalla y sabe en qué anda cada una.
«Se perdió la comanda»
El pedido llega a cocina apenas se manda, con la mesa y las aclaraciones. Nada depende de que alguien lleve un papel hasta la cocina.
«Salieron dos veces las milanesas»
Si el mozo toca dos veces porque no vio la confirmación, el pedido igual entra una sola vez. Cocina nunca recibe el mismo plato duplicado.
«La mesa 5 se fue sin pagar»
Una mesa no se cierra si no está paga. Y si hay que cerrarla igual, queda registrado quién lo hizo y por qué.
«Le cobramos el precio viejo»
Cada mesa se cobra con los precios que había cuando pidió. Podés actualizar la carta en pleno servicio sin tocar las cuentas abiertas.
«No sé cuánto vendimos hoy»
La caja lleva la cuenta sola: lo cobrado en efectivo, con tarjeta, los retiros del día y cuánto tendría que haber al cerrar.
Probalo vos
Esto es una versión chica del sistema corriendo acá, en tu teléfono o tu computadora. Abrí una mesa, cargale unos platos, mandalos a cocina y cobrala. Nada se guarda en ningún lado: si recargás la página, vuelve a empezar.
Tocá una mesa verde para abrirla.
Esta demostración muestra el recorrido principal: abrir una mesa, tomar el pedido, prepararlo y cobrar. El sistema completo suma reservas, caja, división de cuentas, unión de mesas, permisos por puesto y administración de la carta y del plano.
Cómo se trabaja
Nadie tiene que aprender un sistema: cada uno hace lo que ya hacía, con menos idas y vueltas.
El mozo toca la mesa libre en el plano, pone cuántos son y, si quiere, el nombre. La mesa queda abierta y todo el equipo la ve ocupada al instante.
Si el grupo es grande, une dos mesas con un toque: la cuenta es una sola. Y no tienen que ser dos mesas: se puede unir una cancha con una mesa y que todo caiga en la misma cuenta.
La carta aparece por categorías. Toca lo que piden, pone las cantidades y agrega la aclaración donde hace falta: una sin queso, la carne jugosa.
Cuando termina, manda todo junto a cocina. Puede volver más tarde y sumar los postres sin tocar lo que ya se mandó.
En la pantalla de cocina todo lo que pidió una mesa se ve junto, en un solo bloque, con el número de mesa grande y hace cuánto que espera. Adentro, cada ronda queda separada —la entrada, el principal, el postre— para que los platos de una misma ronda salgan juntos.
Dos toques por plato: empezar y listo. Las bebidas van por separado a la barra.
Cuando un plato queda listo, el mozo lo ve en su pantalla, lo lleva y lo marca entregado. La mesa siempre refleja lo que ya está servido y lo que falta.
La cuenta ya está armada con lo que consumieron. Si piden dividirla, el sistema reparte el total en partes iguales sin que falte ni sobre un peso.
Se puede cobrar una parte en efectivo y otra con tarjeta, sumar la propina y, si corresponde, aplicar un descuento dejando el motivo anotado.
Al terminar la noche, el cajero cuenta lo que hay y lo declara. El sistema muestra cuánto tendría que haber —contando el fondo inicial, lo cobrado en efectivo y los retiros— y la diferencia si la hay.
Cómo se ve
No son dibujos ni maquetas: son capturas del sistema andando, con un salón cargado de verdad.
Cada uno lo suyo
Cada persona entra con su clave de cuatro números. No es que vea lo mismo con botones apagados: lo que su puesto no hace, directamente no aparece en su pantalla.
Todo el salón de un vistazo y la mesa que está atendiendo.
Una pantalla grande con lo pendiente agrupado por mesa: arriba, la que hace más rato que espera.
El cobro y el control del efectivo del turno.
El que resuelve cuando algo se sale de lo normal.
La carta, el salón y el equipo.
Lo que el sistema no deja hacer
Con el salón a full, varias personas tocan la misma pantalla al mismo tiempo. Estas cosas no se rompen aunque eso pase.
Dos mozos no pueden abrir la misma mesa. Nunca vas a tener dos cuentas del mismo grupo.
Aunque el mozo toque dos veces por nervios o mala señal, cocina lo recibe una vez.
Cada mesa se cobra con lo que valía cuando pidió, aunque cambies la carta.
Si dos personas tocan el mismo plato a la vez, el sistema avisa en vez de perder el cambio.
Ni una que tenga platos todavía en cocina, salvo que caja lo autorice con un motivo.
Una cuenta dividida entre tres da tres partes que suman exactamente el total.
El que toma pedidos no cobra, y el que cocina no abre mesas. No es un cartel: el sistema no se lo permite.
Quién abrió la mesa, quién anuló un plato y quién cobró. Sin discusiones después.
No se puede reservar la misma mesa en dos horarios que se superponen.
Puesta en marcha
No hace falta cambiar todo el mismo día. Se arranca por lo que más duele y se van sumando las demás partes cuando el equipo ya se acostumbró.
Se carga el plano con tus mesas y sus lugares. Los mozos empiezan abriendo y cerrando mesas. Nada más.
Se carga el menú con sus precios y los mozos empiezan a tomar el pedido en la mesa. La cuenta se arma sola.
Se pone una pantalla en cocina y otra en barra. Los pedidos llegan solos y el mozo ve cuándo están listos.
Se abre el turno de caja al empezar la jornada y se cierra al terminar. Se empiezan a cargar las reservas del día.
No solo restaurantes
El sistema no trabaja con «mesas»: trabaja con espacios que alguien ocupa durante un tiempo y por los que después se paga. Cambia el nombre, no la forma de usarlo.
Reservás el turno, lo abrís cuando llegan, cargás las bebidas que consumen y cobrás todo junto al final.
Cancha · Turno
Agenda por profesional, la consulta se abre cuando entra el paciente y se cobra al salir.
Consultorio · Consulta
Cada sillón es un espacio. Se suman los servicios y los productos que se lleva el cliente.
Sillón · Atención
Para empezar
Se puede armar con los datos de tu local —tus mesas, tu carta, tus precios— y probarlo antes de decidir nada.
Contanos qué tipo de local tenés y cuántas mesas o espacios manejás. Sin compromiso: primero lo ves andando.