Sistema de gestión para salón

Tu salón entero, en una pantalla

Qué mesa está ocupada, cuánto lleva consumido, qué falta salir de cocina y cuánto hay en la caja. Todo al mismo tiempo, para todo el equipo.

mrmozo

Salón · viernes a la noche 3 de 8 mesas en uso

Por qué

Los papelitos se pierden. La pantalla no.

Un viernes lleno son diez cosas pasando a la vez. Estas son las que dejan de pasar.

«¿Esta mesa ya pidió?»

El plano muestra cada mesa con su estado y su consumo al momento. Cualquiera del equipo mira la pantalla y sabe en qué anda cada una.

«Se perdió la comanda»

El pedido llega a cocina apenas se manda, con la mesa y las aclaraciones. Nada depende de que alguien lleve un papel hasta la cocina.

«Salieron dos veces las milanesas»

Si el mozo toca dos veces porque no vio la confirmación, el pedido igual entra una sola vez. Cocina nunca recibe el mismo plato duplicado.

«La mesa 5 se fue sin pagar»

Una mesa no se cierra si no está paga. Y si hay que cerrarla igual, queda registrado quién lo hizo y por qué.

«Le cobramos el precio viejo»

Cada mesa se cobra con los precios que había cuando pidió. Podés actualizar la carta en pleno servicio sin tocar las cuentas abiertas.

«No sé cuánto vendimos hoy»

La caja lleva la cuenta sola: lo cobrado en efectivo, con tarjeta, los retiros del día y cuánto tendría que haber al cerrar.

Probalo vos

Un salón de mentira, para que lo uses

Esto es una versión chica del sistema corriendo acá, en tu teléfono o tu computadora. Abrí una mesa, cargale unos platos, mandalos a cocina y cobrala. Nada se guarda en ningún lado: si recargás la página, vuelve a empezar.

mrmozo · demostración

Tocá una mesa verde para abrirla.

Salón lo que ve el mozo

Cocina sin nada pendiente

Esta demostración muestra el recorrido principal: abrir una mesa, tomar el pedido, prepararlo y cobrar. El sistema completo suma reservas, caja, división de cuentas, unión de mesas, permisos por puesto y administración de la carta y del plano.

Cómo se trabaja

Un servicio, de la puerta a la caja

Nadie tiene que aprender un sistema: cada uno hace lo que ya hacía, con menos idas y vueltas.

Mozo21:10

Llega gente y se sienta

El mozo toca la mesa libre en el plano, pone cuántos son y, si quiere, el nombre. La mesa queda abierta y todo el equipo la ve ocupada al instante.

Si el grupo es grande, une dos mesas con un toque: la cuenta es una sola. Y no tienen que ser dos mesas: se puede unir una cancha con una mesa y que todo caiga en la misma cuenta.

Sin pisarse. Si dos mozos abren la misma mesa en el mismo momento, el sistema deja una sola cuenta abierta y le avisa al segundo. Nunca terminás con la misma mesa cargada dos veces.
Mozo21:18

Toma el pedido en la mesa

La carta aparece por categorías. Toca lo que piden, pone las cantidades y agrega la aclaración donde hace falta: una sin queso, la carne jugosa.

Cuando termina, manda todo junto a cocina. Puede volver más tarde y sumar los postres sin tocar lo que ya se mandó.

Cocina21:19

Prepara y avisa

En la pantalla de cocina todo lo que pidió una mesa se ve junto, en un solo bloque, con el número de mesa grande y hace cuánto que espera. Adentro, cada ronda queda separada —la entrada, el principal, el postre— para que los platos de una misma ronda salgan juntos.

Dos toques por plato: empezar y listo. Las bebidas van por separado a la barra.

El tiempo a la vista. Cada mesa muestra los minutos de lo que hace más rato que espera, y cada ronda los suyos. El color se va poniendo más fuerte a medida que pasa el rato, y arriba de todo queda la mesa más demorada.
Mozo21:41

Sirve la mesa

Cuando un plato queda listo, el mozo lo ve en su pantalla, lo lleva y lo marca entregado. La mesa siempre refleja lo que ya está servido y lo que falta.

Caja22:35

Cobra la mesa

La cuenta ya está armada con lo que consumieron. Si piden dividirla, el sistema reparte el total en partes iguales sin que falte ni sobre un peso.

Se puede cobrar una parte en efectivo y otra con tarjeta, sumar la propina y, si corresponde, aplicar un descuento dejando el motivo anotado.

La mesa se libera sola. Al cerrar, vuelve a aparecer verde en el plano y ya se puede sentar a los que están esperando.
Caja01:20

Cierra el turno

Al terminar la noche, el cajero cuenta lo que hay y lo declara. El sistema muestra cuánto tendría que haber —contando el fondo inicial, lo cobrado en efectivo y los retiros— y la diferencia si la hay.

Cómo se ve

Las pantallas, tal cual salen

No son dibujos ni maquetas: son capturas del sistema andando, con un salón cargado de verdad.

Plano del salón con las mesas pintadas según su estado: libres en verde, ocupadas en ámbar y con la cuenta pedida en violeta
El salón Cada mesa con su estado, su gente y lo que lleva consumido.
Pantalla de cocina con los pedidos pendientes agrupados por mesa, cada ronda con sus minutos de espera
La cocina Todo lo de una mesa junto, con los minutos de cada ronda a la vista.
Pantalla de la cuenta con el detalle de lo consumido, la división entre comensales y el cobro
La cuenta Armada sola, con división, descuentos y cobro en partes.

Cada uno lo suyo

Cada puesto ve lo suyo

Cada persona entra con su clave de cuatro números. No es que vea lo mismo con botones apagados: lo que su puesto no hace, directamente no aparece en su pantalla.

MO

Mozo

Todo el salón de un vistazo y la mesa que está atendiendo.

  • Abrir, unir y mover mesas
  • Tomar y mandar pedidos
  • Marcar lo que ya sirvió
  • Pedir la cuenta
CO

Cocina

Una pantalla grande con lo pendiente agrupado por mesa: arriba, la que hace más rato que espera.

  • Todo lo de una mesa en un solo bloque
  • Cada ronda con sus propios minutos
  • Filtrar por cocina o por barra
  • Empezar y marcar listo
  • Ver las aclaraciones del cliente
CA

Caja

El cobro y el control del efectivo del turno.

  • Cobrar y dividir cuentas
  • Aplicar descuentos con motivo
  • Registrar retiros e ingresos
  • Cerrar el turno con arqueo
EN

Encargado

El que resuelve cuando algo se sale de lo normal.

  • Autorizar descuentos
  • Anular comandas y platos
  • Cerrar una mesa a la fuerza
  • Supervisar la caja del turno
AD

Administración

La carta, el salón y el equipo.

  • Cargar y editar productos
  • Acomodar el plano del salón
  • Dar de alta al personal
  • Configurar zonas y tipos

Lo que el sistema no deja hacer

Pensado para un viernes lleno

Con el salón a full, varias personas tocan la misma pantalla al mismo tiempo. Estas cosas no se rompen aunque eso pase.

Una mesa, una cuenta

Dos mozos no pueden abrir la misma mesa. Nunca vas a tener dos cuentas del mismo grupo.

El pedido entra una sola vez

Aunque el mozo toque dos veces por nervios o mala señal, cocina lo recibe una vez.

Los precios no se mueven a mitad de la cena

Cada mesa se cobra con lo que valía cuando pidió, aunque cambies la carta.

Nadie pisa el trabajo del otro

Si dos personas tocan el mismo plato a la vez, el sistema avisa en vez de perder el cambio.

No se cierra una mesa impaga

Ni una que tenga platos todavía en cocina, salvo que caja lo autorice con un motivo.

Dividir no pierde plata

Una cuenta dividida entre tres da tres partes que suman exactamente el total.

Cada uno hace lo suyo

El que toma pedidos no cobra, y el que cocina no abre mesas. No es un cartel: el sistema no se lo permite.

Queda quién hizo qué

Quién abrió la mesa, quién anuló un plato y quién cobró. Sin discusiones después.

Una reserva no se pisa con otra

No se puede reservar la misma mesa en dos horarios que se superponen.

Puesta en marcha

De a poco, sin frenar el local

No hace falta cambiar todo el mismo día. Se arranca por lo que más duele y se van sumando las demás partes cuando el equipo ya se acostumbró.

El salón en la pantalla

Se carga el plano con tus mesas y sus lugares. Los mozos empiezan abriendo y cerrando mesas. Nada más.

Lo que ganás Saber siempre qué mesa está ocupada, hace cuánto y quién la atiende.

La carta y los pedidos

Se carga el menú con sus precios y los mozos empiezan a tomar el pedido en la mesa. La cuenta se arma sola.

Lo que ganás Se terminan las comandas escritas a mano y los errores al pasar la cuenta.

La cocina conectada

Se pone una pantalla en cocina y otra en barra. Los pedidos llegan solos y el mozo ve cuándo están listos.

Lo que ganás Menos viajes al pase, menos gritos y platos que salen a tiempo.

La caja y las reservas

Se abre el turno de caja al empezar la jornada y se cierra al terminar. Se empiezan a cargar las reservas del día.

Lo que ganás El arqueo cuadrado todas las noches y las reservas sin superposiciones.

No solo restaurantes

Si tenés espacios que se ocupan por un rato, sirve

El sistema no trabaja con «mesas»: trabaja con espacios que alguien ocupa durante un tiempo y por los que después se paga. Cambia el nombre, no la forma de usarlo.

Canchas

Reservás el turno, lo abrís cuando llegan, cargás las bebidas que consumen y cobrás todo junto al final.

Cancha · Turno

Consultorios

Agenda por profesional, la consulta se abre cuando entra el paciente y se cobra al salir.

Consultorio · Consulta

Peluquerías

Cada sillón es un espacio. Se suman los servicios y los productos que se lleva el cliente.

Sillón · Atención

Y se pueden mezclar en una sola cuenta. Un grupo llega a jugar al pádel: se abre la cancha y se le carga la hora. Cuando terminan se sientan a comer y el mozo une la mesa a esa misma cuenta. La hora de cancha sigue ahí, la comida se pide desde la mesa, y al final se cobra una sola vez: la cancha y la mesa se liberan juntas. No son dos tickets ni dos sistemas.

Para empezar

Lo que hace falta

  • Una tablet o computadora por puesto. Una para el salón, una para cocina y una para la caja alcanzan para arrancar.
  • Internet en el local. Funciona en el navegador, sin instalar nada.
  • Tu carta y tu plano. Nos pasás los productos con sus precios y cómo están distribuidas las mesas.
  • Una tarde de prueba. Conviene arrancar un día tranquilo para que el equipo se suelte.

¿Querés verlo funcionando?

Se puede armar con los datos de tu local —tus mesas, tu carta, tus precios— y probarlo antes de decidir nada.

Pedir una demo por WhatsApp

Contanos qué tipo de local tenés y cuántas mesas o espacios manejás. Sin compromiso: primero lo ves andando.